Las tusas del alma y cómo enfrentarlas

La vida de vez en cuando nos pone a prueba con uno de los retos más duros de enfrentar: las pérdidas. Ya sea perder un trabajo que soñabas, decir adiós a amigos cercanos, ver desvanecer sueños o enfrentar pérdidas personales, todas estas experiencias dejan cicatrices invisibles en el corazón. En esos momentos difíciles, quiero recordarte que tienes un aliado poderoso: tú misma.

En el caso de los trabajos: perder un trabajo no es solo una cuestión de salario, es perder compañeros, rutinas, lugares y tantas cosas que pareciera que se llevan gran parte de ti. Al final del día cuando conoces a alguien le preguntas: ¿qué haces?, con ánimo de conocer su trabajo porque ¡SI! es gran parte de lo que somos. Sin embargo, debes entender que tu valor no está determinado por ese trabajo o el cargo que ocupabas, eres mucho más que eso y reconocerlo es tan simple como ver hacia el pasado y todas las habilidades que desarrollaste en ese lugar, los logros que cultivaste y las relaciones que construiste. Esta es una gran oportunidad para reinventarse y crecer, y si te sientes lo suficientemente valiente: lánzate a explorar un nuevo camino profesional, a veces trae sus gratas sorpresas.

¿Qué hay sobre despedirnos de amigos?: mucho se habla de perder a tu pareja, pero poco se habla de la tusa que hay cuando pierdes a un amigo. Está bien si lo lloras, te duele y te frustra pero también debes corresponder a todos esos vínculos que aún te acompañan, las amistades que te apoyan y te hacen creer. A veces, aunque difícil, tenemos amistades con las que estás mejor si las dejas ir, y ese es un acto de amor contigo misma. Cultiva relaciones auténticas, que te nutran y que saquen lo mejor de ti.

Y los sueños que se desvanecen… pues no eres la única que siente que hay sueños que se ven tan lejanos que es mejor dejarlos ir, que tal vez son tan poco realistas que hay que aterrizarlos y mejor decirles que no. Y no es cuestión de abandonarlos del todo, ajustarlos a tu medida y abrazar las nuevas oportunidades para que cumplir tus sueños no se conviertan en un camino de frustraciones sino en un nuevo empuje para cumplir nuevas metas.

Son muchas y podríamos seguir con las relaciones de pareja, las pérdidas familiares, los amores peludos y todas las cosas que te imagines son, al final del día, pequeñas cicatrices que con el tiempo irán sanando, unas más rápido que otras pero de seguro que todo pasará. Y no pasará porque así debe de ser y ya, realmente la vida no quita por plena arbitrariedad personas y experiencias de tu camino, lo que sí hace la vida es liberar cargas de tus hombros y manos para que abras espacio para recibir nuevas emociones que nutren este camino, tu camino espiritual. Cada tusa es una página en tu historia de crecimiento, aceptación y amor propio. Recuerda que siempre, en medio de los días difíciles, ponerte primero tú será lo que te abrace en el camino.

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